Carta a nuestros principios

Carta a nuestros principios

Nos gustan las historias, nos encantan, nos apasionan, porque las historias son la base del por qué. Nosotros creemos en la historia, la historia es subjetiva, la historia nos sitúa, nos predispone y nos activa. Ahí radica su verdadero VALOR. Así, pues, el progreso humano está asociado al firme e inalterado reconocimiento de la vigencia de este principio. Esta es una carta a nuestros principios.    

La ley de la causa y el efecto

El principio de causalidad nos lleva a entender que somos un ínfimo punto, inserto en una cadena con un sinfín de historias previas. Como conclusión, no podemos desatender que existe un futuro y que  nosotros seremos la historia de un próximo por qué.

Somos parte de algo mucho más grande que nosotros y nuestro hoy y debemos actuar en consecuencia. Seremos el por qué de las próximas generaciones y gran parte de sus posibilidades nacerán en nuestros actos de hoy.

Este principio nos obliga a importar valores de nuestras propias historias, traerlos, interpretarlos y aplicarlos. Nos incentiva el espíritu creativo y empresarial. Tomamos su sentido etimológico,  del  latín: “imprendere”, comenzar, “prehendere”, captar, agarrar, buscar algo que desconocemos y que conlleva un desafío.

Debemos actuar con rigurosa escrupulosidad a la hora de decidir porque sabemos que todo tiene consecuencias. Decidir es renunciar. Somos seres racionales, llevamos inerte la carga hereditaria y sucesoria. Formamos parte de un equipo de carrera de posta del que no podemos desapuntarnos.

Nuestro por qué

¿Cuál es la causa que nos acciona?

¿En qué creemos y que es lo que nos mueve?

¿Por qué hacemos lo que hacemos?

El hombre como individuo crea la sociedad y no a la inversa como muchos piensan.

El hombre, en su pleno ejercicio de la libertad, puede mover el curso de las cosas y serán estas las que condicionen, creen y moldeen a la sociedad.

Por esto creemos en el individualismo metodológico. En el hombre como agente de vida autónomo, independiente, capaz de crear, promover, desarrollar y mejorar su especie.

No es la especie la que mejora al hombre, es el constante aumento del número de pobladores y su especialización del trabajo la que ha desarrollado la especie y posteriormente la humanidad tal como la conocemos hoy.

Miles de millones de hombres libres han sido capaces de hacer su aporte a la mejora de la calidad de vida que experimenta nuestra especie. Nunca hemos vivido mejor que hoy. Nuestro número de necesidades cubiertas ha aumentado de manera exponencial con el avance tecnológico. El 95% de la población mundial  se encuentra en la lucha por satisfacer necesidades que distan mucho de la mera subsistencia o la alimentación.

Nuestro valores

Tenemos que conservar y transmitir los valores que nos han traído hasta aquí, a pesar de que hemos encontrado trabas en el camino.

En principio, promover el incentivo a través de la propiedad privada.

Cualquier persona que posea un bien tiende a cuidarlo, protegerlo, mejorar su imagen y su productividad. Sin embargo, el bien común deteriora este sencillo incentivo, ya que, por naturaleza, creemos que habrá otro semejante o superior que lo haga. La alteración o manipulación de esta teoría distorsiona el incentivo.

Nuestro incentivo

Nuestro incentivo es mantener la evolución constante a través del libre mercado y la especialización del trabajo. Nuestro cerebro tiene la misma capacidad y tamaño que nuestros antepasados de hace 50.000 años. De la institución evolutiva del libre intercambio creada por el hombre se desprende gradual y progresivamente la especialización del trabajo. Esta trae como consecuencia la mejora en la calidad de vida y el aumento de la esperanza de vida. Por consiguiente, el aumento de los bienes y servicios a nuestro alcance, y finalmente, la satisfacción de mayor cantidad de necesidades cubiertas.

El efecto del tiempo

Aprendamos y enseñemos el efecto del tiempo en todos nuestros actos: a promover el largo plazo, la paciencia y la baja preferencia temporal.

El sociólogo americano Daniel Bell lo explica muy bien en su libro Las contradicciones culturales del capitalismo: con igualdad de condiciones, el hombre siempre prefiere obtener un bien o un servicio con la máxima inmediatez posible para satisfacer sus necesidades. Sin embargo, también es cierto que mientras más largo sea nuestro proceso productivo y seamos capaces de inhibir nuestros instintos naturales, cortoplacistas y la necesidad de consumo; la capitalización y las utilidades crecen.  La alta preferencia temporal (quienes desean obtener todo de inmediato) destruye los principios del capitalismo.

El capitalismo y sus instituciones

Debemos engrandecer al capitalismo y sus instituciones. Es el único sistema reconocido y legitimado por el hombre libre para la creación de la riqueza. Sus bases son el orden, la disciplina, el trabajo duro, el ahorro y la inversión.

El capitalismo lleva en su esencia a la mejora de la raza humana y su posterior estado de bienestar. Tenemos que ser capaces de orientar el ahorro hacia las inversiones con mejores procesos productivos de cada momento.

¿En qué creemos?

No creemos en el contrato social, sino en la superación del individuo que mejorando él mismo, mejora su entorno. Para hacer feliz al resto, primero hay que ser feliz y estar en paz con uno mismo.

Nos gusta el ¿por qué?, creemos que en esta simple pregunta está el inicio de la especie humana, de la evolución, del constante progreso y la mejora.

¿Qué somos?

Somos inconformistas, somos parte de la historia, una historia mucho más grande que nosotros mismos. No nos creemos tan arrogantes como para pensar que podemos influir en el Mercado. Pero sí podemos hacer que el mercado se pregunte así mismo ¿por qué? Después de eso, habremos sembrado la semilla para la próxima historia. Nos conocemos contándonos nuestras historias y mientra tanto, escribimos juntos una nueva.

Corolario

Gracias por estar y confiar en nosotros. Estamos preparados para los importantes momentos que se avecinan. Queremos seguir creciendo, evolucionando, estando a la altura de la demanda, cada vez más exigente y globalizada.

No creemos que exista un fin sino medios. El camino a recorrer es un medio y el fin es vivirlo y mejorarlo, perfeccionar el legado, los valores y principios. El verdadero por qué de las cosas.

LLegarán nuestros hijos y se preguntarán ¿por qué? y mejorarán lo anterior.

 

Un cordial saludo.

Santiago Acetti Falcone.

Director de Procoaf Inversiones

Esperamos que la carta a nuestros principios te haya resultado inspiradores. ¿Te interesa saber más sobre Procoaf? Haz click aquí.

 

 

 

 

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