La Banca se abre a través del conocido “open banking” al sector inmobiliario

  • Según artículo publicado por ElMundo.es, los bancos abren sus bases de datos a otras empresas, con la autorización del cliente. Esto permite conocer la solvencia del comprador de una vivienda.
  • El 90% de las compañías inmobiliarias tradicionales cree que la transformación digital es pilar fundamental para incorporar a su negocio

Fuente: Raquel Rebollo – El Mundo.es

Cita Raquel Rebollo, autora del artículo, que

la llegada de la tecnología al mundo de los negocios viene pisando fuerte. Concretamente en el sector inmobiliario, más del 90 % de las compañías tradicionales cree que la transformación digital es un tema fundamental, según datos de la encuesta de la consultora Finnovating. A su vez, más del 50% de líderes inmobiliarios otorgan una nota de 5 o menos (en una escala de 10) a la integración de innovación tecnológica a sus organizaciones, lo que lleva a considerar al sector un ámbito resistente al cambio

Así, se puede afirmar que la transformación digital es una asignatura pendiente para muchos de sus actores tradicionales, pero paralelamente se presenta como una oportunidad para innovar sobre lo ya establecido.

Con la aparición de los nuevos actores digitales en el mercado, la situación está cambiando y este proceso evolutivo no se refiere únicamente al uso de herramientas y tecnologías digitales. En realidad, va más allá. Se trata de integrar en desarrollos y modelos de negocio la digitalización con el fin de producir unos beneficios concretos: desde obtener ventajas competitivas, hasta habilitar nuevas líneas de negocio, optimizar procesos y reducir costes.

El centro de la era digital

Dentro del proceso de digitalización que están emprendiendo las inmobiliarias tradicionales, crecen las denominadas proptech, empresas nacidas en internet vinculadas al negocio inmobiliario. Se trata de firmas que no usan la tecnología como una herramienta más, sino que su estrategia gira entorno a ella y su objetivo es la disrupción del sector inmobiliario tradicional.

Por otro lado, destaca el auge de un concepto del que cada vez se habla más: el open banking, utilizado para denominar los nuevos negocios y ecosistemas digitales de las APIS ofrecidas por los bancos. Las APIS son plataformas tecnológicas de los bancos con las que dan acceso a sus datos a terceros. Con este concepto, las entidades están viviendo un cambio en su modelo, que pasa de ser un ecosistema cerrado en su totalidad con datos guardados celosamente a convertirse en un sistema abierto, donde el acceso y la transparencia se imponen como valores esenciales. El detonante del cambio es la nueva normativa europea PSD2 (Second Pamoyment Services Directive), que entró en vigor en enero de 2018. La Ley establece la obligación a todas las entidades bancarias de poner todo su conocimiento a disposición de terceras empresas mediante APIs abiertas. Esto supone una transferencia de la propiedad del dato, que deja de ser del banco y pasa a pertenecer al propio cliente.

Esta democratización de la información trae una des-intermediación y disgregación de muchos servicios financieros, permitiendo a nuevos actores desarrollar productos y servicios que respondan a las necesidades cambiantes actuales del mercado. Esto posibilita abrir oportunidades inmediatas para las fintech (empresas de tecnología financiera), pero también para otros sectores como es el caso del inmobiliario.
Nos encontramos ante un consumidor actual que está hiperconectado y más informado que nunca, lo que eleva su nivel de exigencia y modifica su comportamiento y formas de consumir.

En estos momentos, uno de los pilares tecnológicos de mayor interés para que las compañías inmobiliarias tradicionales lleven a buen puerto su transformación digital es el big data, o el análisis de datos. Para un 53% de los ejecutivos consultados por Finnovating se trata de una herramienta de gran utilidad para mejorar en sus negocios, porcentaje que se eleva al 90% si se tienen en cuenta las inmobiliarias y proptech consultadas.

La utilización de este volumen de datos supone la conexión entre el open banking y el sector inmobiliario, ya que tener información sobre la situación financiera del cliente es fundamental, por ejemplo, para determinar si tiene suficiente solvencia para abordar la compra de una vivienda.

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Detectar riesgos del comprador

Existen herramientas con las que es posible verificar la entidad bancaria del cliente, así como chequear su nivel de morosidad u otros aspectos como, por ejemplo, si está asociado al blanqueo de capitales. Este cambio de la mentalidad empresarial en el inmobiliario, con más presencia de la tecnología, abre un mundo de posibilidades para mejorar los negocios.

“Se puede emplear el open banking para la validación inmediata de un potencial inquilino dentro de un proceso completamente online. El cliente puede solicitar alquilar un inmueble, mediante los servicios basados en esta herramienta y la inmobiliaria valida la identidad del cliente (comprobando su documento de identidad). Permite también analizar la idoneidad financiera del cliente, así como preparar el contrato y firmarlo dentro de la plataforma online”, explica Julián Díaz- Santos, co fundador de Unnax, firma proveedora de servicios de open banking. Así lo cita Raquel Rebollo del Mundo.es

“Gracias al open banking, muchos de los procesos actuales del sector inmobiliario, tales como alquileres, seguros de inquilinos, procesos de compra o inversión en inmuebles podrán realizarse de manera completamente online en cualquier momento, eliminando la utilización de documentación escaneada y la necesidad de la presencia física de los interesados. Esta agilidad reducirá considerablemente los costes de intermediación”, concluye Díaz-Santos.